miércoles, 18 de octubre de 2017

De Homine Oviparo en Magda Lázaro


El viernes, 27 de octubre, inauguro en la Galería de Arte Magda Lázaro De Homine Oviparo: una serie de 17 pinturas y 7 esculturas.

Es mi estreno en la Galería de Magda y de Paula. Mi estreno en Tenerife. Y mi estreno en la tercera. En la tercera dimensión, digo.





Magda Lázaro escribe:

¿Quién o qué nos ha elegido a ambos para estar aquí, paseando bajo esta lluvia de colores?
Sin paraguas.
Ni tú ni yo, que, de haber intervenido, no estaríamos recorriendo caminos pasajeros que acuñan ya presencias necesarias.
Percibo, Lezcano, recintos blindados en las almas y las palabras inciden en las paredes. Retrocediendo.
Es tan potente la plástica que oculta el trasfondo por momentos, y me pierdo a ratos por atajos y sonrisas…
De no ser por otros ojos, tus recursos extraordinarios casi consiguen esconder (que lo esconden a idas y vueltas) ese latente magistralmente oculto.
Juego de escondites.
Juego de veredas y de esquinas inciertas.
…Habitaciones, lámparas, retratos, taburetes. Suelos de colores.
Lenguajes cifrados.
Temblores, paradas, caídas. Verdades.
… Cabezas exentas que nos miran incrédulas y doloridas en una pregunta. (...)


                                                                                                                  Diseños de Paula Lázaro.



martes, 3 de octubre de 2017

Ese fenómeno social llamado "inauguración".


Cualquiera que se dedique a esto de hacer cositas con las manos (manos que obedecen al estómago y a otros órganos tangibles o no) es consciente de que habrá de pasar buena parte de su tiempo en soledad (falso) no mirándose el ombligo, pero casi. 


Entre paréntesis la palabra falso adelanta que podría tratarse de un truco ¡lo es! una estratagema poco sutil y bastante rebuscada para pasar una vida más y mejor acompañada. Pues, qué diablos haría yo encerrado en mi cueva si no hubiera otras personas afuera.

No soy de esos hacedores que pronuncian puño en pecho “pinto como otros respiran” o “si no pinto, muero”. ¿Pintarías tú si te encontraras como el Charlton Heston de los setenta: único hombre vivo sobre la tierra? Claro que no. ¿O sí? Yo seguro que no pintaría si me quedara solo en el mundo, no al menos durante el primer trimestre (el tiempo que me llevara saquear la sede central de Winsor & Newton y okupar el estudio de Gerhard Richter)

Uno de los resultados más obvios de la vulgar artimaña es ese fenómeno social llamado “inauguración”. La inauguración, seamos francos, es una especie de auto homenaje (como lo son también las bodas y los bautizos, los cumpleaños, las comuniones, incluso los entierros para el desconsolado más cercano) que se organiza el artista para sí mismo, aparentado cuidadosamente que son otros los que lo hacen por ti, casi sin querer uno.

Ay, pero a mí me chiflan las inauguraciones. La moral se me sube, y el vino. Ya, ya, sé que la gente miente como bellaca en esas fiestas, pero lo hacen por ti y lo agradezco igual. Es mi día, mi noche, que espere tumbada la cruda realidad (ya la despertaré mañana, si me acuerdo)

A propósito de todo esto: hace unas semanas inauguré sin inauguración unas pinturas enormes y envolventes (envolventes digo pues envuelven paredes y techos) No hubo gran noche (sniff) no corrió el vino. No he tenido que reincidir en no ponerme corbata y colorete. El fruto de mi encierro de seis meses se ha mostrado sin titulares ni bulla y… cómo lo estoy saboreando... 

El techo secundario (donde ilumina de forma incorrecta la lámpara del hall del fantástico Suites 1478) contiene cientos de dibujos a modo de libreta de bocetos (Laboratorio de Ideas, 180x240 cms) donde los elementos que pueblan el conjunto Fantasía y Fuga del Jardín del Edén lucen crudos en esbozos simples de línea, entrelazados o superpuestos con notas y dedicatorias. (foto: Manolo Morales)

La satisfacción del trabajo (¿bien?) hecho la recogeré como nísperos maduros, mayo tras mayo. Es cierta mi ventaja: la instalación no tiene prevista fecha de caducidad; incluso es previsible que ahí quede aupada sobre el espacio, más tiempo que yo sobre mis pies. Los amigos tienen una vida para avisarme que van (y lo hacen, no me quejo ni hago llamamientos) para ver juntos todo el Suites 1478, echarnos algo, vivirlo despacio, a cuentagotas. Personas a las que no conozco me escriben, comentan, dan sentido y perspectiva a lo que de la tremenda borrachera (creativa) brotó en mi cueva durante aquellos meses finales de 2016.

¿Estoy haciendo sin quererlo una apoteosis al autohomenaje continuo? ¡No, por el amor de dos, no! Más bien al contrario, trato con esta perorata de reclamar para todo currante honesto el premio sereno, proporcionado. La reflexión y la crítica ponderada. El disfrute conjunto del trabajo de todos. Eso. Afortunado me siento.

pedrolezcanojaén

El conjunto Fantasía y Fuga del Jardín del Edén está instalado en Suites 1478, en la calle Dr. Chill, nº 22. Vegueta, Gran Canaria, donde además se pueden ver obras de artistas del calibre de Manolo González, Lita Cabellut, Ana Lilia Martín, Fernando Álamo o Marina Vargas.


jueves, 24 de agosto de 2017

Fantasía y Fuga en Suites 1478


El día que no me sienta aprendiz de pintor, estaré muerto, acabado. Sorprenderme cada día es mi gasolina y la razón de que el tiempo me sea denso, se deslice y deje de volar.

Hace siete meses finalicé un proyecto inmenso. Aquel conjunto, cinco descomunales pinturas para un hall, abre sus puertas ahora, siete meses después de apilar aquellos 16 grandes paneles en el pasillo, a la espera del camión de Angelito y de la compleja instalación. 


Fue mi Fantasía y Fuga del Jardín del Edén, conjunto del que aquí muestro un botón:

Fantasía y Fuga del Jardín del Edén (2/5) 260x280 cms

Parece tanto tiempo, (me) he descubierto (aprendido) tanto desde entonces. Ahora que estoy a punto de mostrar mis nuevos descubrimientos íntimos en la Galería de Arte Magda Lázaro, abre sus puertas este maravilloso antro, Suites 1478


Entrada, hall y patio al fondo de Suites 1478

Suites 1478 es una obra de arte en su conjunto en el edificio emblemático de Miguel Martín-Fernández de la Torre, comandada por una persona que cree en la cultura, en el arte, en los referentes para una ciudad que merece algo más que mega centros comerciales, hoteles clon o acuarios megalómanos. Miguel es discreto, quiere ser invisible; no daré ni uno de sus apellidos. Él no figura ni regala sonrisas falsas, no halaga ni promete. Sueña y trabaja. 



                                                                                                                                                                      pedrolezcanojaén








martes, 31 de enero de 2017

Fantasía y Fuga del Jardín del Edén


Hip, hip, hoy hace cinco meses que anuncié en este blog (me lo anunciaba a mí mismo en realidad, como para creérmelo) el comienzo del mayor reto pictórico de mi vida. Cinco meses, ciento cincuenta días (*) ininterrumpidos de pringue del bueno. 


Un pequeño fragmento sin acabar de los Lilim.

Ha sido un tiempo apasionante, he aprendido como un cochino joven en su primer charco y ahora estoy más guarro, fuerte, feo, mejor. ¡He terminado, que venga el siguiente!


De este pedazo de pintura esbozada en el verano, nació una idea.

Con los deberes hechos, siento el placentero mareo de haber llegado a un lugar desconocido por mí. Y es que veo las cinco gigantescas pinturas -32 metros cuadrados en total- que he perpetrado en este pedacito de vida, y tengo la inquietante sensación de que ha sido otro el hacedor de toda esta jarana de inseminaciones, ángeles caídos, demonios lenguado, cachorros de pelícano, muñecas desmembradas. 


El café y la cerveza: grandes aliados (lo de los tropezones es un asunto personal)
¡Ah, de esta fosilización casera llegó otra idea!

Aún no puedo enseñar nada, pero pronto -¿en marzo?- podremos verlo todos en el espacio para el que ha sido gestado.


(*) Si una vida es tan corta como dicen, podría asegurar que ciento cincuenta días pueden ser tan anchos como una niñez completa. Y como un verano en la infancia puede ser más largo que toda una vida, no me extrañaría que durante este tiempo me pasara como al astronauta que viajó en sueños a la velocidad de la luz, ralentizándose su tiempo mientras se embalaba el ajeno. Ya, ya, sé que esto no me ha sucedido a mí; habría notado algo en las caras y en las vidas de los amigos que han venido y se han ido para volver a venir. Pero sí estoy ya en disposición de asegurar que el tiempo se logra encoger o estirar casi a voluntad, y que las utilidades de esta habilidad no son nada despreciables.

Les contaré más, pero no ahora, que el tiempo vuela si lo nombro.

                                                                                                                                     pedrolezcanojaén