martes, 9 de octubre de 2018

Yo también fui hecha con polvo.


A través de la red muestro lo que hago, como el avaro suelta sus monedas. Y no es por tacañería. Desde este taller al norte de la isla redonda, construyo criaturas para tocar. Con los ojos. La fotografía es buena, pero aún sigue siendo mucho lo que se pierde.


Andamiaje casero para sentarnos "sobre su cabeza"
En marcha estaba la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo.
(foto de Ana Lola Borreguero)

Diría que si es absurdo pintar para imitar a una fotografía,  deprimente sería que lo pintado pudiera ser perfectamente duplicado por otra.                              


Fragmento de la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo, 280x200 cms.
La primera versión pinchar aquí.
(la foto de Manolo Morales)


¡Seguimos!

                                 
                                                                                                                                   pedrolezcanojaén

viernes, 7 de septiembre de 2018

El Aroma del Tiempo*


Me interesa la pintura asociada a la lentitud. Requiero tiempo. 
No porque me vea como uno de esos perfeccionistas suicidas, esclavo de una técnica quisquillosa. 

Lo que yo querría es engrosar la materia. Hacerlo a base de capas de tiempo. Dilatar el proceso y el aire entre las figuras. Para que me lo cuenten todo. 

Dar tiempo a que se me revelen los secretos, las mentiras. 
Y se confundan.


pedrolezcanojaén. 2018.





*El título de esta entrada lo he tomado prestado del maravilloso libro de Byung-Chul Han, El Aroma del Tiempo, 2014, editado por Herder. 

domingo, 10 de junio de 2018

Dysfunctional family on the rock


Dysfunctional family on the rock.
Técnica Mixta sobre tabla entelada. 170x200cms.
Noviembre-diciembre de 2017.


En un lugar impreciso de la gran tabla entelada, creció una mujer sin cabeza -sus piernas gustando desde el principio-. 

Carcajea ya antes de tener boca, por eso parece decapitada, más que inacabada. Nos quedamos así durante noches; finalmente, sería ella quien me lo fuera contando todo, sin boca en su cabeza de aire. 


Su abuelo, el de las tres manos -cinco, sin ojo atento; una sola, sin atención alguna; cuatro, la cifra exacta si conocemos los efectos del solapamiento- resultó ser mi tatarabuelo Jacques Fino; i
gnoro la razón por la que acabó con esa máscara sobre su frente rellena de láudano y de paja. Todos decían que la llevaba puesta el niño aupado a sus hombros, pero eso es absurdo y no les quise escuchar. 



      



Más tarde, abajo, apareció Vida, el inmortal gato muerto de mis amigos -tan breve y místico a sus cinco años- mutando en Virgen del Jilguero -composición triangular clásica- y enredado en dos pollos de pelícano, Jesús y Juan.




Madonna del cardellino, Rafael Sanzio,
hacia 1506, 107× 77cms.

Tras circulares titubeos y húmedos tormentos nocturnos, resolvimos –la chica sin cabeza y yo- recuperar a la hija de Lilith, con las obligadas alas de diabla, su cabeza preciosamente tocada de flores y la sonrisa de la chica de las piernas graciosas enredada en su pelo, a la que por cierto, acabaron por rebosarle pequeñas yemas de huevo confundidas por entre sus pezones -el rojo y el amarillo, la clara brillante, la piel casi rosada-. 


Aunque de una importancia trascendental es su presencia, no debería referir nada aquí sobre el putto con cabeza de pájaro y uñas en punta. Podría decirse que se limita a mirar la escena, pero me niego a engañar a nadie sin necesidad ni arrimarme a verdades no pertinentes. 


Sobre su pico y rodeado por un robusto marco de madera labrada, luce por su mitad inferior el Juegos de Matrimonio con Abuelo Barbado, aquella pequeña pintura que supuestamente perpetrara en 2014. 


Acaso fuera éste que sostiene el intrigante señor calvo, mi primer huevo, anterior incluso al sonado asunto Estanislao y la devenida orgía de yemas y de sangre del año siguiente en el pasillo de mi casa. 

Pero aquella fue otra historia.
                                                                                             pedrolezcanojaén