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lunes, 12 de diciembre de 2022

Tiempo y Verdad

Para coronar un año hiperactivo en lo que al exterior de mi estudio se refiere -bueno, dentro también ha estado la cosa calentita- inauguro el viernes 16 de diciembre -y hasta el 22 de enero- en el ya casi centenario Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, la exposición Tiempo y Verdad, comisariada por la galerista Vicky Pérez. La muestra contendrá unas sesenta piezas: pinturas de medio y gran formato, fracciones mnémicas de las series 1, 2, 3 y 4, dibujos y esculturas. Aproximadamente la mitad ha sido perpetrado en este 2022




Es ésta una exposición independiente, autónoma en cuanto a su poder expresivo y por qué no, narrativo se refiere. Pero fundamentalmente lo que veremos aquí será sólo un escalón más en el ínfimo -para los demás- e inmenso -para mí- proyecto vital del que ya no podré escapar, ni quisiera, y que se empezó a mostrar, crudo, hace exactamente un año, con el título hermano de Objetos de Tiempo, bajo el cuidado, en aquella ocasión, de Laura Teresa García Morales, autora de la monografía del mismo nombre sobre mi recorrido plástico y también humano -editada por Sílex a finales de 2021- con textos también de Fernando Castro Flórez y de Jesús María Castaño y que será presentada, en el marco de este Tiempo y Verdad y el Museo de Bellas Artes de la Ciudad, el sábado 14 de enero de 2023, seguida de una visita guiada a cargo de Vicky, Laura y yo mismo.

¡Allí nos veamos!




domingo, 22 de mayo de 2022

Revista de Occidente

 


Media vida tropezándome, aquí y allá, con la mítica portada de Revista de Occidente, y ahora una de mis fracciones mnémicas ocupa el centro de una de ellas. Se trata del número de mayo de 2022.

 



Dentro, acompañando el nutritivo material que desde siempre ofrece esta publicación, hay varias imágenes más, en blanco y negro, y salen de las manos del hombrecillo que suscribe. En esta entrada les muestro algunas de ellas.





 
Si no tienen cerca un kiosko que las ofrezca, en este enlace pueden adquirir la casi, casi centenaria publicación, fundada por José Ortega y Gasset en 1923:

https://ortegaygasset.edu/producto/revista-de-occidente-no-492-mayo-2022/

martes, 1 de diciembre de 2020

Aquelarre Laico, o Noche de Mi-Carême.




Pedro Lezcano Jaén. noviembre y diciembre de 2019. Mixturado técnico sobre maderas, 48x44x15 cms.

"Su llegada fue anunciada oficialmente el 29 de marzo, y como era Mi-carême, además hacía un día soleado y claro, los parisinos inundaban los bulevares con más alegría que de costumbre; se vieron máscaras burlándose del miedo al cólera y a la propia enfermedad en una caricatura deforme y descolorida. Aquella noche los bailes estaban abarrotados, las risas y la gente ahogaban la música más alta. Durante el baile del Chahut aumentó el calor, se engulleron todo tipo de helados y bebidas. De súbito, el más alegre de los arlequines sintió un escalofrío en sus piernas, se quitó la máscara y, para regocijo de los asistentes, reveló su rostro amoratado. Pronto se vio que no era broma; las risas se apagaron, se enviaron coches directamente del baile al Hôtel-Dieu, el Hospital Central, donde morían vestidos con sus trajes de carnaval. Se decía que los muertos habían sido enterrados tan rápido que ni siquiera había dado tiempo a quitarles sus disfraces de rombos; tan alegres como cuando estaban vivos, así yacen ahora en sus tumbas." 

Heinrich Heine, (1797-1856). Ich rede von der cholera: ein bericht aus Paris von 1832.





Pedro Lezcano Jaén. Desde La Noche de Mi-Carême. Grafito y otras cosas sobre grueso papel de 30x42 cms.















 

sábado, 28 de abril de 2018

¿Si es útil es feo?


Recientemente he instalado, asomando por las paredes, un humilde trío escultórico en Suites 1478 (una mano y dos cabezas, íntimamente relacionadas entre sí, como veremos) 

Todo bien, pero un vago runrún hormigueaba insistente por mi oreja izquierda: "Cuidado, estás cayendo en la pendiente del utilitarismo. Da igual cómo lo hagas, ¡si es funcional, no es arte!" 

¿Por qué les cuento esto?






Porque la mano que señala acusadora, no acusa ni señala. Dirige: ¿Los servicios, por favor? Siga el dedo de aquella mano, caballero. ¡Horror, mi mano es funcional! 

Ahora resulta que me voy a sentir aludido por las palabras siempre ácidas y poderosas de Theóphile Gautier, el hombre que prefería su zapato descosido a un verso mal rimado, que vendería su calzón por un anillo, su pan por mermelada:  

Sólo es realmente hermoso lo que no sirve para nada. Todo lo que es útil, es feo, porque es la expresión de alguna necesidad y las necesidades del hombre son ruines y desagradables, igual que su pobre y enfermiza naturaleza. El rincón más útil de una casa son las letrinas.




¡Ah, pero esto no es todo! 

Llegados a los baños, caigo en picado: no sería decoroso en estos tiempos pacatos, arriesgar a meterse uno en el de ellas o una en el de ellos. Bien avenidos sí, pero sin confianzas ni mezcolanzas indeseables. Y para eso están mis cabezas:




He tratado pues de anular el margen de error, sin bigote ni pintalabios mediante, a un nivel que apenas supere el cero. 

Eficaz y funcional, sí... ¡como las letrinas!





En fin, me alivio imaginando a la mismísima Hannah Arent rescatándome de los radicales franceses, moderando el discurso y relacionando la funcionalidad con el uso y con el desgaste (algo que en principio, no sufrirán mis piezas) 

Recupero por eso un par de párrafos de su La Crisis de la Cultura (1968):

Un objeto es cultural en función de la duración de su permanencia: su carácter duradero se opone a su aspecto funcional -ese mismo aspecto que lo haría desaparecer del mundo fenoménico a través de su uso y de su desgaste (...) La cultura se ve amenazada cuando todos los objetos del mundo producidos actualmente o en el pasado son tratados exclusivamente como funciones de los procesos sociales vitales -como si no tuvieran otra razón de existir que la de satisfacer alguna necesidad- sin importar si las necesidades en cuestión son elevadas o innobles.








jueves, 8 de marzo de 2018

La Guarida del Perro Verde


Marcos Crespo escribe, tras una visita a mi cueva junto a nuestro amigo común Salva Santana, una crónica intencionadamente florida de mis desventuras cotidianas en el taller, estudio, cueva y guarida: 

(muy agradecido por tan elegante regalo)

Uno de mis primeros autoretratos involuntarios...
¡Hasta que Laura T. García Morales se dio cuenta!

En su guarida, creada entre espacios de claroscuros y lucernarios ventilados, se hayan los retazos pincelados de las instantáneas que su mente vomita en momentos de idílico baile con la ensoñación. 

Mantiene con sus “alelíes” y “testas preñadas”, un diálogo en su propio idioma inventado. El soliloquio lo mantiene atento, concentrado. De estancia en estancia, se han ido desparramando y anidando sus criaturas, para así poder vigilar sus idas y venidas. 
Semidistraído y un poco enloquecido, deambula por la guarida armado con un pincel en cada mano. Tras la sombra de larga envergadura, los dos fieles cancerberos le hacen de ayudas de cámara. 

Tristán y Laica.
Revisan y observan cada una de sus miradas, si el Perro Verde para o se queda absorto, ellos imitan y contemplan. Si el Perro Verde reanuda su deambular, ellos retoman la guardia y le hacen de séquito. Ahora está callado, ante el inmenso lienzo donde el hada de hermosa y ligera pose, se hace enorme y se va convirtiendo en carne, cincelada cada detalle a base de brocha y pincel. Sus guardias, rata en boca, le dejan ensimismarse y reposan en sus nichos, a la espera de la siguiente ronda. 

Mientras tanto, el diálogo en las otras salas se mantiene continuo. Traviesas, las criaturas de sus creaciones, interrogan al aíre, y le piden que lleve a sus oídos, sus susurros. Y esta, obediente, enzarza en el enmarañado hilo de sus pensamientos, las conversaciones y secretos de sus habitantes bi y tri dimensionales. 



Y el Perro Verde va de sala en sala siguiendo este hilo luminoso que su mente percibe, desarrollando las historias que se le insinúan en la caverna de su mente. Las historias son hilvanadas con los pinceles y trozos de maestría, que refrena como un domador ante las fieras, para que se plieguen a sus designios… siempre en precario equilibrio con la desbordante necesidad de plasmar mil ideas en un solo lienzo. 

Pero paso a paso, como si de una guerra damérica se tratara, avanzan sus pinceles sobre el lienzo y retienen el ímpetu de sus trazos. Y poco a poco, surge de blanco manchado, una serie de filigranas y márgenes. Sobre ellos, y en primer plano, las figuras de sus ensueños, de pesadillas, de vientos internos. Los cánones se rehacen para complacer a su ojo y las manos vuelan de arriba abajo, de abajo arriba, de izquierda a derecha y vuelta arriba… y sigue en el plano en donde no hay cortapisas , no hay fines. No hay más que vértigos y sueños. Y de esta manera, tanto los cancerberos como la guardiana de la guarida, observan en silencio al Perro Verde. 

Fragmento de Los Lilim, instalado en Suites 1478 (240x150 cms) que forma parte
de las cinco grandes pinturas de nombre Fantasía y Fuga del Jardín del Edén.

De sala en sala, de obra en obra, de esquina a esquina. Le velan el ensueño creativo para rescatarle en los momentos en que las voces se hacen llenas o se desvanecen en la noche. Esos son los momentos de actuación, en que, entre abrazos, lametazos y algún que otro coscorrón, reclaman la vuelta a la realidad terrena del hado volador del pintor. Y el diálogo queda pendiente, dentro de la Guarida del Perro Verde, para un nuevo llamamiento y un nuevo sueño que entrelazar con las urdimbres del lienzo. 

                                                                               Texto de Marcos Crespo.








sábado, 4 de noviembre de 2017

Gravida Testa: mi primera serie de esculturas.



Hasta el 7 de diciembre de 2017, quedan expuestas en la Galería de Arte Magda Lázaro las siete piezas que componen Gravida Testa, incluida en De Homine Oviparo

Se trata de unas cáscaras preñadas (de su traducción del latín) de tamaño y peso natural, el de la cabeza humana. Cada una de estas cabezas asoma desde su marco en la pared, ignorantes de haber sido invadidas y de acoger en su interior unos huevos a punto de eclosionar. O ya sus polluelos, relajados en el primer sueño y arrepollinados en estos nidos intracraneales, silenciosamente colonizados:

   
Gravida Testa nº 4 y nº 6 (al fondo)                                                     foto de Manolo Morales.

(*) Y como si no tuviera bastante, ¡se me echa encima la tercera dimensión! Yo, que andaba desbarrando tan a gusto en la segunda y media. Es verdad que esta pintura mía llevaba tiempo fraguando en geografía accidentada, con sus baches y desatinos, por lo que no es extraño que ensanche ahora mi plástica a la escultura, por grande que me quede la palabra. 
Sea como fuere, aquí muestro algo de mi obra primera en materia tan dilatada. 

¡Hay que seguir!
                                                                                          
                                                                                       (*) del catálogo de De Homine Oviparo.


Gravida Testa nº 7                                              foto de Manolo Morales.


Acabo con uno de esos instantes eternos (sí, uno de esos momentos que permanecerá por ahí, flotando, por los restos, ¿no me creen?) de la inauguración del 27 de octubre. Lo encapsuló (para que yo lo libere ahora) la cámara guiada por la mirada de Paula: los enormes Efraín Pintos y Maribel Nazco se marcan un baile sin música aparente, mientras Mercedes Talavera de Paz rastrea vida ovipara en una de esas cabezas tomadas:

foto de PaulaLázaroMontelongo.