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lunes, 12 de diciembre de 2022

Tiempo y Verdad

Para coronar un año hiperactivo en lo que al exterior de mi estudio se refiere -bueno, dentro también ha estado la cosa calentita- inauguro el viernes 16 de diciembre -y hasta el 22 de enero- en el ya casi centenario Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, la exposición Tiempo y Verdad, comisariada por la galerista Vicky Pérez. La muestra contendrá unas sesenta piezas: pinturas de medio y gran formato, fracciones mnémicas de las series 1, 2, 3 y 4, dibujos y esculturas. Aproximadamente la mitad ha sido perpetrado en este 2022




Es ésta una exposición independiente, autónoma en cuanto a su poder expresivo y por qué no, narrativo se refiere. Pero fundamentalmente lo que veremos aquí será sólo un escalón más en el ínfimo -para los demás- e inmenso -para mí- proyecto vital del que ya no podré escapar, ni quisiera, y que se empezó a mostrar, crudo, hace exactamente un año, con el título hermano de Objetos de Tiempo, bajo el cuidado, en aquella ocasión, de Laura Teresa García Morales, autora de la monografía del mismo nombre sobre mi recorrido plástico y también humano -editada por Sílex a finales de 2021- con textos también de Fernando Castro Flórez y de Jesús María Castaño y que será presentada, en el marco de este Tiempo y Verdad y el Museo de Bellas Artes de la Ciudad, el sábado 14 de enero de 2023, seguida de una visita guiada a cargo de Vicky, Laura y yo mismo.

¡Allí nos veamos!




lunes, 26 de septiembre de 2022

INcertidumbre(s) X3



El jueves, día 29, a las 7 de la tarde, “nos inauguran” en el CICCA. Será una muestra a cuatro cabezas. A ocho manos. Tres pintores y una comisaria. Cuatro. Digo “nos inauguran” porque Mayeye, María de los Reyes Hernández Socorro, nos ha prohibido estar presentes en el montaje. Y no es que Mayeye tema la intromisión de unos pintorcillos malcriados, no, ella quiere convertirnos en público y sorprendernos a todos. Ha sumado tantas horas, días y meses de trabajo… Una entrega apasionada en la construcción de una exposición ambiciosa, cargada de ideas, de colores comprometidos y de carne enharinada, sensual y grotesca: la de todos. 


Parte inseparable de este trabajo se está volcando en el catálogo, un libro de arte que aspira a perdurar, y que se presentará a lo largo del mes de octubre. 


Qué cosas, antes de que un servidor abriera sus ojos por primera vez, una imagen extrañamente viva anidaba ya al final de una de las paredes, más bien oscuras, que comunicaba el salón de nuestro piso de Tomás Miller con el espacio de sillones frente a la entrada. En esa pintura, un moribundo era velado por una cohorte de familiares a medio sonreír; sus cabezas, alimentadas de ilusiones no precisamente espirituales, ni piadosas. La imagen pertenece a un objeto, una pintura, creada por Rubén Darío Velázquez, que viviera en Gran Canaria medio siglo atrás. Fue entonces cuando un joven pintor, Armando Lorenzo, encontró en aquel hombre de modesta presencia pero mente insondable, una amistad valiosa, pero también un maestro y un modelo al que seguir, desde su propio universo y gusto estético personal. 


Ahora, durante los meses de octubre y noviembre de 2022, poblaremos juntos las catacúmbicas galerías del CICCA. Es como cerrar un círculo, un círculo torcido y abierto como una letra “O” escrit… dibujada por un niño que no sabe, ni quiere crecer. Y si me pongo a contar, fue en el CICCA donde, hace una década, conocí a Armando. Se celebraba, el 11 de octubre de 2012, la inauguración de mi “Fricciones”, cuando el admirado pintor se acercó para ofrecerme un intercambio de pinturas, que acepté como quien recibe un gran piropo ilegal. 


Un año antes, mi único encuentro personal con nuestro Rubén había acontecido en casa de su coleccionista más fiel en la isla, la poeta Dolores Guerra.

Puede que el círculo que ahora completamos sea imperfecto, pero la presencia de Mayeye, a la que conozco mucho, mucho tiempo antes que ella a mí, lo convierte en un perfecto círculo en cuadratura. Cuatro



pedrolezcanojaén


 

domingo, 22 de mayo de 2022

Revista de Occidente

 


Media vida tropezándome, aquí y allá, con la mítica portada de Revista de Occidente, y ahora una de mis fracciones mnémicas ocupa el centro de una de ellas. Se trata del número de mayo de 2022.

 



Dentro, acompañando el nutritivo material que desde siempre ofrece esta publicación, hay varias imágenes más, en blanco y negro, y salen de las manos del hombrecillo que suscribe. En esta entrada les muestro algunas de ellas.





 
Si no tienen cerca un kiosko que las ofrezca, en este enlace pueden adquirir la casi, casi centenaria publicación, fundada por José Ortega y Gasset en 1923:

https://ortegaygasset.edu/producto/revista-de-occidente-no-492-mayo-2022/

domingo, 21 de marzo de 2021

¿Cuánto pesa una nube? Disección de la memoria.


Me da miedo volar. Y aun así vuelo. Me vuelan. Penetro sin rechistar en ese puro gigante destinado a caer. Te amarran, los motores se calientan, tu tronco se aplasta contra el respaldo y tras el estruendo de siete segundos, atraviesas el colchón de nubes como si nada. Calma. La gravedad calla, y los motores. Pueden desabrocharse los cinturones, canta la voz sin añadir, el manto de nubes es ahora un extenso edredón sin funda ni costuras. ¡Fuera miedos: a partir de ahora, las acrobacias se realizarán con red! (1)

Me interesa la nube como idea, como símbolo, como metáfora de la memoria. También como pretexto plástico. La nube es moldeable, difusa, clara, oscura, lo que quieras. Llena de cosas y sin embargo transparente. Pesada pero traspasable. La verdad, preferiría no leer demasiado y seguir creyendo que las nubes están habitadas por sapos, arañas, peces y otras cosas que caerán a la tierra con la misma infrecuencia que los puros gigantes, para volver a elevarse con los vientos raros de la madrugada.

¿Cuánto pesa una nube? (2)


¿Cuánto pesa una nube? 120x140 cms. 2019.

También están las nubes digitales donde todo cabe. Hasta nuestras vidas. Selfies y chascarrillos incluidos. Ya se ofrecen proyectos de inmortalidad a través de la preservación y ordenamiento de nuestros paquetes personales de memoria (3). Inconmensurables archivos de tiempo. De vida. Sueño, frustración y fruslerías.

Imagino esos paquetes, en absoluto rectangulares como suelen ser los paquetes, sino amorfos y permeables como son las nubes de toda la vida. Pero más sucios y revueltos. Una maraña espesa y escabrosa. Mi paquete de memoria será probablemente como el tuyo, un estercolero vivo y despeinado. Como la enredadera del muro de atrás de una casona vieja de campo, que trepa y trepa como yéndose sin querer hasta el borde y quedar cortada su silueta arriba contra el azul.


(1) Me siento identificado con la respuesta que dio Gabriel García Márquez a quien trataba de ayudarle a superar el miedo a volar aludiendo al muy superior riesgo estadístico de morir en accidente de coche. Oiga, es que yo no tengo miedo a morir, yo tengo miedo a volar, a volar.   

(2) No se trata de una pregunta baladí, que va. Una nubecilla mediana flotando plácidamente sobre un espléndido azul cobalto, podría alcanzar tranquilamente unos 500.000 kilos. Y no estoy teniendo en cuenta a los zapos, ni a la inevitable poética que arrastra cualquier nube provista de un mínimo de dignidad.

(3) En Be Right Back, primer episodio de la segunda temporada de la serie Black Mirror (2013), una mujer "recupera" a su novio muerto, gracias a los servicios que le ofrece un sofware que genera nuevas conversaciones con el fallecido a partir de los registros almacenados en las redes sociales, emails, mensajes de voz, etc. 




 

martes, 1 de diciembre de 2020

Aquelarre Laico, o Noche de Mi-Carême.




Pedro Lezcano Jaén. noviembre y diciembre de 2019. Mixturado técnico sobre maderas, 48x44x15 cms.

"Su llegada fue anunciada oficialmente el 29 de marzo, y como era Mi-carême, además hacía un día soleado y claro, los parisinos inundaban los bulevares con más alegría que de costumbre; se vieron máscaras burlándose del miedo al cólera y a la propia enfermedad en una caricatura deforme y descolorida. Aquella noche los bailes estaban abarrotados, las risas y la gente ahogaban la música más alta. Durante el baile del Chahut aumentó el calor, se engulleron todo tipo de helados y bebidas. De súbito, el más alegre de los arlequines sintió un escalofrío en sus piernas, se quitó la máscara y, para regocijo de los asistentes, reveló su rostro amoratado. Pronto se vio que no era broma; las risas se apagaron, se enviaron coches directamente del baile al Hôtel-Dieu, el Hospital Central, donde morían vestidos con sus trajes de carnaval. Se decía que los muertos habían sido enterrados tan rápido que ni siquiera había dado tiempo a quitarles sus disfraces de rombos; tan alegres como cuando estaban vivos, así yacen ahora en sus tumbas." 

Heinrich Heine, (1797-1856). Ich rede von der cholera: ein bericht aus Paris von 1832.





Pedro Lezcano Jaén. Desde La Noche de Mi-Carême. Grafito y otras cosas sobre grueso papel de 30x42 cms.















 

miércoles, 19 de agosto de 2020

Diario Plástico de una Pandemia.



Durante las primeras semanas de la pandemia y el encierro confitado aquel, me propusieron, desde el epicentro de la tormenta, la elaboración de una pintura que reflejara el espectáculo humano que nos disponíamos a vivir. No es ni será ese mi oficio; entretenido siempre como estoy en el limbo del tiempo -o eso quiero creer, iluso de mí-. 

Decidí entonces arrimarme a los creadores gráficos: transformé la gran tabla en una libreta de páginas desplegadas -150x200 cms. (x25, 30x40 cms.)- y empecé a rellenarlas como si de un diario de batallas se tratara. 



 

Reflejar el drama sin pasarme de dramático, satirizar sin excederme en la sátira, ilustrar sin caer en lo obvio, encriptar con metáforas descifrables... Cada celda busca su propia voz, mientras dialoga y se complica con las vecinas. A la vez, el conjunto debería funcionar como lo que es, una pintura: una simple y llana superficie bidimensional surcada de colores, de líneas y de formas.


Ahora, ya metidos en el último mes del verano del año de nuestra pandemia, toca "disfrutar", como cochinos embarrados, de la segunda parte de la pesadilla: el virus mata menos y, aunque saldremos pronto de ésta, aún nos dará el drama para otro gran multiceldas de 25 sátiras -que no haré- bien cargado de paranoia, nervios, ruina, polarización, culpa, oportunismo, bandos, odio, magia, miedo, muerte... 

Y vida, que como siempre, acabará saliendo para adelante, como hacen las cucarachas, los virus y los humanos.

Salud.





miércoles, 1 de abril de 2020

Aprendieron después a volar.

No he sido nunca hombre de caballos, ni mujer. De caballos. 
Tampoco este dibujo que empiezo terminará en caballo. 
Ni en caballa. 
La cabeza que le falta, y el pie, le robarán parte de lo que de caballo tiene, ganando en similar medida, lo que de caballero tendrá. 
Sí.




¿Lo ven? El Aprendieron después a volar acabó de esta florida manera y aunque no lo parezca, se trata de un retrato. Un retrato libre y un fragmento crucial en la biografía de Lluis, al que hace referencia este enigmático título: 


Aprendieron despúes a volar. Retrato de Lluis Serra.
120x160 cms.


pedrolezcanojaén

lunes, 22 de abril de 2019

Ladrón de Almas


Cumplidos los rezos, regreso al infierno con este "Ladrón de Almas" (2019. 120x100 cms), un autonitrato malintencionado con sonrisa falsa y alas a medio arrancar, a manos de un dios indignado:




Añado el regalo espontáneo del poeta:


La libertad es cualquier cosa,
acaso el orgasmo de ángeles excitados 
sobre nuestras cabezas.

Gaetano Longo.
.
Solo la noche nos abandona
de nosotros mismos.
Nos lanza a otros,
en busca de nuevos brazos.
Nos descubre, tal y como somos,
ante imágenes vírgenes
que cruzan nuestra soledad.

Solo la noche nos hace libre.
Nos hace ángeles de la oscuridad,
que sueñan con atravesar la luz
en el infinito de nuestros cuerpos.

© José A. Socorro-Noray





martes, 12 de febrero de 2019

Ascenso a Sedillot


¿Qué mira, que amarillo lleva en la mirada azul 
esa boca donde se descuelga un beso? Lola May.





Ascenso a Sedillot. 130x120 cms. 2017.

En Ascenso a Sedillot rescaté a la chica que quería ser donna de Rafael -es por eso que puse un pequeño unicornio en su regazo en aquel Con Escaleras al Mar-. 

Añadí también un cachorro de pelícano, ¿ven?, asoma ya su rosada cabeza; la menea catando tactos por entre los vaivenes esternocleicos de la rubia que quiso nacer cinco siglos antes.*



Detalle de Con Escaleras al Mar. 130x200 cms. 2017.

*Las dos pinturas se expusieron en la Galería de Arte Magda Lázaro dentro de la serie De Homine Oviparo a finales de 2017.



Con Escaleras al Mar. 130x200 cms. 2017.










domingo, 16 de diciembre de 2018

Tres insignificantes sucesos separados en el tiempo (1/3)


Detalle de El Jardín de las Strelitzias, 170x230, 2018.


1. Mono.

Tengo siete años. La figura de mi padre aparece desde la oscuridad de la entrada con un mono sobre sus hombros. Por su bigote le llamamos Íñigo. En aquella época teníamos en la azotea un modesto palomar. Su matriarca era una vieja paloma de una sola pata. Apenas despegaba su cuerpo del suelo. Comer y descomer era su oficio. Íñigo llevaba una vida razonablemente libre y el día que desapareció no debió sorprender a nadie. Buscamos y gritamos su nombre conociendo el silencio de su respuesta. Nos costó pensar en la azotea. Al llegar arriba, el suelo era un caos de plumas y sangre. 


Detalle de El Jardín de las Strelitzias, 170x230, 2018.

Desde el fondo, entre los bidones, acodado sobre el grifo de mango rojo, nos miraba Íñigo despreocupado, chupando una pata de paloma. Unos años después en esa misma azotea, moría Íñigo por insolación, olvidado al sol por un niño que aún no sabía que se podía llorar con razón.* 


Detalle de El Jardín de las Strelitzias, 170x230, 2018.

*Lo enterramos en un rincón del jardín, junto al drago que se negaba a crecer. Siete años después, un joven Felipe -el foxterrier de mi adolescencia- trajo al sofá de la tele un pequeño trofeo en forma de cráneo. Enseguida reconocimos a Íñigo. Lo regresamos respetuosamente a su lugar, ahora bajo tres pesadas piedras de mar.









martes, 9 de octubre de 2018

Yo también fui hecha con polvo.


A través de la red muestro lo que hago, como el avaro suelta sus monedas. Y no es por tacañería. Desde este taller al norte de la isla redonda, construyo criaturas para tocar. Con los ojos. La fotografía es buena, pero aún sigue siendo mucho lo que se pierde.


Andamiaje casero para sentarnos "sobre su cabeza"
En marcha estaba la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo.
(foto de Ana Lola Borreguero)

Diría que si es absurdo pintar para imitar a una fotografía,  deprimente sería que lo pintado pudiera ser perfectamente duplicado por otra.                              


Fragmento de la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo, 280x200 cms.
La primera versión pinchar aquí.
(la foto de Manolo Morales)


¡Seguimos!

                                 
                                                                                                                                   pedrolezcanojaén

viernes, 7 de septiembre de 2018

El Aroma del Tiempo*


Me interesa la pintura asociada a la lentitud. Requiero tiempo. 
No porque me vea como uno de esos perfeccionistas suicidas, esclavo de una técnica quisquillosa. 

Lo que yo querría es engrosar la materia. Hacerlo a base de capas de tiempo. Dilatar el proceso y el aire entre las figuras. Para que me lo cuenten todo. 

Dar tiempo a que se me revelen los secretos, las mentiras. 
Y se confundan.


pedrolezcanojaén. 2018.





*El título de esta entrada lo he tomado prestado del maravilloso libro de Byung-Chul Han, El Aroma del Tiempo, 2014, editado por Herder. 

domingo, 10 de junio de 2018

Dysfunctional family on the rock


Dysfunctional family on the rock.
Técnica Mixta sobre tabla entelada. 170x200cms.
Noviembre-diciembre de 2017.


En un lugar impreciso de la gran tabla entelada, creció una mujer sin cabeza -sus piernas gustando desde el principio-. 

Carcajea ya antes de tener boca, por eso parece decapitada, más que inacabada. Nos quedamos así durante noches; finalmente, sería ella quien me lo fuera contando todo, sin boca en su cabeza de aire. 


Su abuelo, el de las tres manos -cinco, sin ojo atento; una sola, sin atención alguna; cuatro, la cifra exacta si conocemos los efectos del solapamiento- resultó ser mi tatarabuelo Jacques Fino; i
gnoro la razón por la que acabó con esa máscara sobre su frente rellena de láudano y de paja. Todos decían que la llevaba puesta el niño aupado a sus hombros, pero eso es absurdo y no les quise escuchar. 



      



Más tarde, abajo, apareció Vida, el inmortal gato muerto de mis amigos -tan breve y místico a sus cinco años- mutando en Virgen del Jilguero -composición triangular clásica- y enredado en dos pollos de pelícano, Jesús y Juan.




Madonna del cardellino, Rafael Sanzio,
hacia 1506, 107× 77cms.

Tras circulares titubeos y húmedos tormentos nocturnos, resolvimos –la chica sin cabeza y yo- recuperar a la hija de Lilith, con las obligadas alas de diabla, su cabeza preciosamente tocada de flores y la sonrisa de la chica de las piernas graciosas enredada en su pelo, a la que por cierto, acabaron por rebosarle pequeñas yemas de huevo confundidas por entre sus pezones -el rojo y el amarillo, la clara brillante, la piel casi rosada-. 


Aunque de una importancia trascendental es su presencia, no debería referir nada aquí sobre el putto con cabeza de pájaro y uñas en punta. Podría decirse que se limita a mirar la escena, pero me niego a engañar a nadie sin necesidad ni arrimarme a verdades no pertinentes. 


Sobre su pico y rodeado por un robusto marco de madera labrada, luce por su mitad inferior el Juegos de Matrimonio con Abuelo Barbado, aquella pequeña pintura que supuestamente perpetrara en 2014. 


Acaso fuera éste que sostiene el intrigante señor calvo, mi primer huevo, anterior incluso al sonado asunto Estanislao y la devenida orgía de yemas y de sangre del año siguiente en el pasillo de mi casa. 

Pero aquella fue otra historia.
                                                                                             pedrolezcanojaén

jueves, 8 de marzo de 2018

La Guarida del Perro Verde


Marcos Crespo escribe, tras una visita a mi cueva junto a nuestro amigo común Salva Santana, una crónica intencionadamente florida de mis desventuras cotidianas en el taller, estudio, cueva y guarida: 

(muy agradecido por tan elegante regalo)

Uno de mis primeros autoretratos involuntarios...
¡Hasta que Laura T. García Morales se dio cuenta!

En su guarida, creada entre espacios de claroscuros y lucernarios ventilados, se hayan los retazos pincelados de las instantáneas que su mente vomita en momentos de idílico baile con la ensoñación. 

Mantiene con sus “alelíes” y “testas preñadas”, un diálogo en su propio idioma inventado. El soliloquio lo mantiene atento, concentrado. De estancia en estancia, se han ido desparramando y anidando sus criaturas, para así poder vigilar sus idas y venidas. 
Semidistraído y un poco enloquecido, deambula por la guarida armado con un pincel en cada mano. Tras la sombra de larga envergadura, los dos fieles cancerberos le hacen de ayudas de cámara. 

Tristán y Laica.
Revisan y observan cada una de sus miradas, si el Perro Verde para o se queda absorto, ellos imitan y contemplan. Si el Perro Verde reanuda su deambular, ellos retoman la guardia y le hacen de séquito. Ahora está callado, ante el inmenso lienzo donde el hada de hermosa y ligera pose, se hace enorme y se va convirtiendo en carne, cincelada cada detalle a base de brocha y pincel. Sus guardias, rata en boca, le dejan ensimismarse y reposan en sus nichos, a la espera de la siguiente ronda. 

Mientras tanto, el diálogo en las otras salas se mantiene continuo. Traviesas, las criaturas de sus creaciones, interrogan al aíre, y le piden que lleve a sus oídos, sus susurros. Y esta, obediente, enzarza en el enmarañado hilo de sus pensamientos, las conversaciones y secretos de sus habitantes bi y tri dimensionales. 



Y el Perro Verde va de sala en sala siguiendo este hilo luminoso que su mente percibe, desarrollando las historias que se le insinúan en la caverna de su mente. Las historias son hilvanadas con los pinceles y trozos de maestría, que refrena como un domador ante las fieras, para que se plieguen a sus designios… siempre en precario equilibrio con la desbordante necesidad de plasmar mil ideas en un solo lienzo. 

Pero paso a paso, como si de una guerra damérica se tratara, avanzan sus pinceles sobre el lienzo y retienen el ímpetu de sus trazos. Y poco a poco, surge de blanco manchado, una serie de filigranas y márgenes. Sobre ellos, y en primer plano, las figuras de sus ensueños, de pesadillas, de vientos internos. Los cánones se rehacen para complacer a su ojo y las manos vuelan de arriba abajo, de abajo arriba, de izquierda a derecha y vuelta arriba… y sigue en el plano en donde no hay cortapisas , no hay fines. No hay más que vértigos y sueños. Y de esta manera, tanto los cancerberos como la guardiana de la guarida, observan en silencio al Perro Verde. 

Fragmento de Los Lilim, instalado en Suites 1478 (240x150 cms) que forma parte
de las cinco grandes pinturas de nombre Fantasía y Fuga del Jardín del Edén.

De sala en sala, de obra en obra, de esquina a esquina. Le velan el ensueño creativo para rescatarle en los momentos en que las voces se hacen llenas o se desvanecen en la noche. Esos son los momentos de actuación, en que, entre abrazos, lametazos y algún que otro coscorrón, reclaman la vuelta a la realidad terrena del hado volador del pintor. Y el diálogo queda pendiente, dentro de la Guarida del Perro Verde, para un nuevo llamamiento y un nuevo sueño que entrelazar con las urdimbres del lienzo. 

                                                                               Texto de Marcos Crespo.








viernes, 9 de febrero de 2018

No es culpa de las causas justas


A veces, una lucha justa y necesaria acaba por transformarse en moda, vaciando su contenido. Los individuos menos lúcidos toman el grito por los cuernos y a codazos, disparando a todo el que se mueve, montan sobre los maltratados lomos de las causas justas para medrar, marcando su discurso único, fácil de aprender, de imponer.

Cuando esto ocurre, se alcanza esa vieja paradoja disfrazada de tópico, según la cual los extremos se terminan por tocar, llegando por vías opuestas al mismo pantano.

Pero soy pintor y pienso ahora en Gustave Coubert y en Egon Schielle. En Balthus, en J.W. Waterhouse. También en Amadeo Modigliani y en tantos increíbles artistas, tan diferentes entre sí pero igualmente censurados en el pasado para volver a serlo increíblemente en la actualidad. 




Elongaciones antes del Té (Su de Ellas) 130x60 cms.

Por ellos y por los que respiramos la creatividad y la necesidad de disfrutar y crear desde la absoluta libertad, recupero y muestro este Elongaciones antes del Té, perpetrado por quien escribe a finales del año 2015.

Más sobre este asunto idiota, aquí.                                                  pedrolezcanojaén                                                                                                                      


domingo, 7 de enero de 2018

Dulce Maternidad

Aprovechando el final de la Navidad (volverá idéntica al final de este mismo año) les muestro esta dulce "Maternidad":


Maternidad. Mixta sobre tabla, 61x38 cms

La excusa de la enésima defunción de la Navidad es una burda mentira. La razón verdadera que me ha movido a desempolvar este honrado blog mío es que hoy, 7 de enero de 2018, recogemos Su de Ellas en el Centro de Arte de La Recova, tres semanas después de cerrar De Homine Oviparo en la Galería Magda Lázaro

Contento y agradecido por estas diez semanas en Tenerife; ¡hasta la próxima! (amenazo)

                                                                                           pedrolezcanojaén



martes, 14 de noviembre de 2017

Su de Ellas, en el Centro de Arte La Recova.


Su de Ellas. Pedro Lezcano Jaén.
Viernes, 17 de noviembre de 2017, a las 20.00 horas (hasta el 7 de enero de 2018)
Centro de Arte La Recova. Plaza Isla de La Madera. Santa Cruz de Tenerife.

La muestra se compone de una selección (en préstamo) del Su de Ellas (“…pinturas habitadas de mujeres anchas y de niñas viejas, de pájaros revueltos, danzas por la fertilidad, huevos sin macho en eclosión, perros verdes sobre suelos hidráulicos tibios y paredes descascarilladas, todo irracional y perfectamente desorganizado...”) expuesto en el Centro de Artes Plásticas de Gran Canaria en abril de 2016, a la que se ha añadido para la ocasión algunas pequeñas obras y estudios previos. 

Su de Ellas está íntimamente relacionada con De Homine Oviparo, actualmente y hasta el 7 de diciembre, expuesto en La Galería de Arte Magda Lázaro.


Maja Ovípara, 200x120 cms.



Proyectos individuales más recientes:

2017 Su de Ellas. Centro de Arte La Recova. Sta. Cruz de Tenerife.
2017 De Homine Oviparo. Galería de Arte Magda Lázaro. Sta. Cruz de Tenerife.
2016-17 Fantasía y Fuga del Jardín del Edén. Suites 1478 (instalación permanente) Las Palmas de G.G.
2016 Su de Ellas. Centro de Artes Plásticas. Las Palmas de G. C.
2014 Tramas del Más Acá, Galería de La Molina. Las Palmas de G.C.
2013 Silent-es. Club de Prensa Canario. Las Palmas de G.C.
2012 Fricciones. Centro Cultural de La Caja de Canarias (CICCA). Las Palmas de Gran Canaria.
2012 Retales. X Edición de Arte en la Tierra. La Rioja.

miércoles, 18 de octubre de 2017

De Homine Oviparo en Magda Lázaro


El viernes, 27 de octubre, inauguro en la Galería de Arte Magda Lázaro De Homine Oviparo: una serie de 17 pinturas y 7 esculturas.

Es mi estreno en la Galería de Magda y de Paula. Mi estreno en Tenerife. Y mi estreno en la tercera. En la tercera dimensión, digo.





Magda Lázaro escribe:

¿Quién o qué nos ha elegido a ambos para estar aquí, paseando bajo esta lluvia de colores?
Sin paraguas.
Ni tú ni yo, que, de haber intervenido, no estaríamos recorriendo caminos pasajeros que acuñan ya presencias necesarias.
Percibo, Lezcano, recintos blindados en las almas y las palabras inciden en las paredes. Retrocediendo.
Es tan potente la plástica que oculta el trasfondo por momentos, y me pierdo a ratos por atajos y sonrisas…
De no ser por otros ojos, tus recursos extraordinarios casi consiguen esconder (que lo esconden a idas y vueltas) ese latente magistralmente oculto.
Juego de escondites.
Juego de veredas y de esquinas inciertas.
…Habitaciones, lámparas, retratos, taburetes. Suelos de colores.
Lenguajes cifrados.
Temblores, paradas, caídas. Verdades.
… Cabezas exentas que nos miran incrédulas y doloridas en una pregunta. (...)


                                                                                                                  Diseños de Paula Lázaro.