Para coronar un año hiperactivo en lo que al exterior de mi estudio se refiere -bueno, dentro también ha estado la cosa calentita- inauguro el viernes 16 de diciembre -y hasta el 22 de enero- en el ya casi centenario Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, la exposición Tiempo y Verdad, comisariada por la galerista Vicky Pérez. La muestra contendrá unas sesenta piezas: pinturas de medio y gran formato, fracciones mnémicas de las series 1, 2, 3 y 4, dibujos y esculturas. Aproximadamente la mitad ha sido perpetrado en este 2022.
lunes, 12 de diciembre de 2022
Tiempo y Verdad
lunes, 26 de septiembre de 2022
INcertidumbre(s) X3
El jueves, día 29, a las 7 de la tarde, “nos inauguran” en el CICCA. Será una muestra a cuatro cabezas. A ocho manos. Tres pintores y una comisaria. Cuatro. Digo “nos inauguran” porque Mayeye, María de los Reyes Hernández Socorro, nos ha prohibido estar presentes en el montaje. Y no es que Mayeye tema la intromisión de unos pintorcillos malcriados, no, ella quiere convertirnos en público y sorprendernos a todos. Ha sumado tantas horas, días y meses de trabajo… Una entrega apasionada en la construcción de una exposición ambiciosa, cargada de ideas, de colores comprometidos y de carne enharinada, sensual y grotesca: la de todos.
Parte inseparable de este trabajo se está volcando en el catálogo, un libro de arte que aspira a perdurar, y que se presentará a lo largo del mes de octubre.
Qué cosas, antes de que un servidor abriera sus ojos por primera vez, una imagen extrañamente viva anidaba ya al final de una de las paredes, más bien oscuras, que comunicaba el salón de nuestro piso de Tomás Miller con el espacio de sillones frente a la entrada. En esa pintura, un moribundo era velado por una cohorte de familiares a medio sonreír; sus cabezas, alimentadas de ilusiones no precisamente espirituales, ni piadosas. La imagen pertenece a un objeto, una pintura, creada por Rubén Darío Velázquez, que viviera en Gran Canaria medio siglo atrás. Fue entonces cuando un joven pintor, Armando Lorenzo, encontró en aquel hombre de modesta presencia pero mente insondable, una amistad valiosa, pero también un maestro y un modelo al que seguir, desde su propio universo y gusto estético personal.
Ahora, durante los meses de octubre y noviembre de 2022, poblaremos juntos las catacúmbicas galerías del CICCA. Es como cerrar un círculo, un círculo torcido y abierto como una letra “O” escrit… dibujada por un niño que no sabe, ni quiere crecer. Y si me pongo a contar, fue en el CICCA donde, hace una década, conocí a Armando. Se celebraba, el 11 de octubre de 2012, la inauguración de mi “Fricciones”, cuando el admirado pintor se acercó para ofrecerme un intercambio de pinturas, que acepté como quien recibe un gran piropo ilegal.
Un año antes, mi único encuentro personal con nuestro Rubén había acontecido en casa de su coleccionista más fiel en la isla, la poeta Dolores Guerra.
Puede que el círculo que ahora completamos sea imperfecto, pero la presencia de Mayeye, a la que conozco mucho, mucho tiempo antes que ella a mí, lo convierte en un perfecto círculo en cuadratura. Cuatro.
pedrolezcanojaén
domingo, 22 de mayo de 2022
Revista de Occidente
Media vida tropezándome, aquí y allá, con la mítica portada de Revista de Occidente, y ahora una de mis fracciones mnémicas ocupa el centro de una de ellas. Se trata del número de mayo de 2022.
Dentro, acompañando el nutritivo material que desde siempre ofrece esta publicación, hay varias imágenes más, en blanco y negro, y salen de las manos del hombrecillo que suscribe. En esta entrada les muestro algunas de ellas.
domingo, 21 de marzo de 2021
¿Cuánto pesa una nube? Disección de la memoria.
Me da miedo
volar. Y aun así vuelo. Me vuelan. Penetro sin rechistar en ese puro gigante destinado
a caer. Te amarran, los motores se calientan, tu tronco se aplasta contra el
respaldo y tras el estruendo de siete segundos, atraviesas el colchón de nubes
como si nada. Calma. La gravedad calla, y los motores. Pueden desabrocharse los cinturones, canta la voz sin añadir, el manto de nubes es ahora un extenso
edredón sin funda ni costuras. ¡Fuera miedos: a partir de ahora, las
acrobacias se realizarán con red! (1)
Me interesa la
nube como idea, como símbolo, como metáfora de la memoria. También como
pretexto plástico. La nube es moldeable, difusa, clara, oscura, lo que quieras.
Llena de cosas y sin embargo transparente. Pesada pero traspasable. La verdad, preferiría no leer demasiado
y seguir creyendo que las nubes están habitadas por sapos, arañas, peces y
otras cosas que caerán a la tierra con la misma infrecuencia que los puros gigantes, para
volver a elevarse con los vientos raros de la madrugada.
¿Cuánto pesa una
nube? (2)
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| ¿Cuánto pesa una nube? 120x140 cms. 2019. |
También están las nubes digitales donde todo cabe. Hasta nuestras vidas. Selfies y chascarrillos incluidos. Ya se ofrecen proyectos de inmortalidad a través de la preservación y ordenamiento de nuestros paquetes personales de memoria (3). Inconmensurables archivos de tiempo. De vida. Sueño, frustración y fruslerías.
Imagino esos paquetes, en absoluto rectangulares como suelen ser los paquetes, sino amorfos y permeables como son las nubes de toda la vida. Pero más sucios y revueltos. Una maraña espesa y escabrosa. Mi paquete de memoria será probablemente como el tuyo, un estercolero vivo y despeinado. Como la enredadera del muro de atrás de una casona vieja de campo, que trepa y trepa como yéndose sin querer hasta el borde y quedar cortada su silueta arriba contra el azul.
martes, 1 de diciembre de 2020
Aquelarre Laico, o Noche de Mi-Carême.

"Su llegada fue anunciada oficialmente el 29 de marzo, y como era Mi-carême, además hacía un día soleado y claro, los parisinos inundaban los bulevares con más alegría que de costumbre; se vieron máscaras burlándose del miedo al cólera y a la propia enfermedad en una caricatura deforme y descolorida. Aquella noche los bailes estaban abarrotados, las risas y la gente ahogaban la música más alta. Durante el baile del Chahut aumentó el calor, se engulleron todo tipo de helados y bebidas. De súbito, el más alegre de los arlequines sintió un escalofrío en sus piernas, se quitó la máscara y, para regocijo de los asistentes, reveló su rostro amoratado. Pronto se vio que no era broma; las risas se apagaron, se enviaron coches directamente del baile al Hôtel-Dieu, el Hospital Central, donde morían vestidos con sus trajes de carnaval. Se decía que los muertos habían sido enterrados tan rápido que ni siquiera había dado tiempo a quitarles sus disfraces de rombos; tan alegres como cuando estaban vivos, así yacen ahora en sus tumbas."
Heinrich Heine, (1797-1856). Ich rede von der cholera: ein bericht aus Paris von 1832.
miércoles, 1 de abril de 2020
Aprendieron después a volar.
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| Aprendieron despúes a volar. Retrato de Lluis Serra. 120x160 cms. |
lunes, 22 de abril de 2019
Ladrón de Almas
domingo, 16 de diciembre de 2018
Tres insignificantes sucesos separados en el tiempo (1/3)
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| Detalle de El Jardín de las Strelitzias, 170x230, 2018. |
1. Mono.
Tengo siete años. La figura de mi padre aparece desde la oscuridad de la entrada con un mono sobre sus hombros. Por su bigote le llamamos Íñigo. En aquella época teníamos en la azotea un modesto palomar. Su matriarca era una vieja paloma de una sola pata. Apenas despegaba su cuerpo del suelo. Comer y descomer era su oficio. Íñigo llevaba una vida razonablemente libre y el día que desapareció no debió sorprender a nadie. Buscamos y gritamos su nombre conociendo el silencio de su respuesta. Nos costó pensar en la azotea. Al llegar arriba, el suelo era un caos de plumas y sangre.
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| Detalle de El Jardín de las Strelitzias, 170x230, 2018. |
Desde el fondo, entre los bidones, acodado sobre el grifo de mango rojo, nos miraba Íñigo despreocupado, chupando una pata de paloma. Unos años después en esa misma azotea, moría Íñigo por insolación, olvidado al sol por un niño que aún no sabía que se podía llorar con razón.*
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| Detalle de El Jardín de las Strelitzias, 170x230, 2018. |
*Lo enterramos en un rincón del jardín, junto al drago que se negaba a crecer. Siete años después, un joven Felipe -el foxterrier de mi adolescencia- trajo al sofá de la tele un pequeño trofeo en forma de cráneo. Enseguida reconocimos a Íñigo. Lo regresamos respetuosamente a su lugar, ahora bajo tres pesadas piedras de mar.
martes, 9 de octubre de 2018
Yo también fui hecha con polvo.
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| Andamiaje casero para sentarnos "sobre su cabeza" En marcha estaba la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo. (foto de Ana Lola Borreguero) |
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| Fragmento de la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo, 280x200 cms. La primera versión pinchar aquí. (la foto de Manolo Morales) |
¡Seguimos!
pedrolezcanojaén
viernes, 7 de septiembre de 2018
El Aroma del Tiempo*
Me interesa la pintura asociada a la lentitud. Requiero tiempo.
domingo, 10 de junio de 2018
Dysfunctional family on the rock
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| Dysfunctional family on the rock. Técnica Mixta sobre tabla entelada. 170x200cms. Noviembre-diciembre de 2017. |
Su abuelo, el de las tres manos -cinco, sin ojo atento; una sola, sin atención alguna; cuatro, la cifra exacta si conocemos los efectos del solapamiento- resultó ser mi tatarabuelo Jacques Fino; ignoro la razón por la que acabó con esa máscara sobre su frente rellena de láudano y de paja. Todos decían que la llevaba puesta el niño aupado a sus hombros, pero eso es absurdo y no les quise escuchar.
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| Madonna del cardellino, Rafael Sanzio, hacia 1506, 107× 77cms. |
Sobre su pico y rodeado por un robusto marco de madera labrada, luce por su mitad inferior el Juegos de Matrimonio con Abuelo Barbado, aquella pequeña pintura que supuestamente perpetrara en 2014.
sábado, 28 de abril de 2018
¿Si es útil es feo?
Recientemente he instalado, asomando por las paredes, un humilde trío escultórico en Suites 1478 (una mano y dos cabezas, íntimamente relacionadas entre sí, como veremos)
Porque la mano que señala acusadora, no acusa ni señala. Dirige: ¿Los servicios, por favor? Siga el dedo de aquella mano, caballero. ¡Horror, mi mano es funcional!
Ahora resulta que me voy a sentir aludido por las palabras siempre ácidas y poderosas de Theóphile Gautier, el hombre que prefería su zapato descosido a un verso mal rimado, que vendería su calzón por un anillo, su pan por mermelada:
martes, 3 de octubre de 2017
Ese fenómeno social llamado "inauguración".
Cualquiera que se dedique a esto de hacer cositas con las manos (manos que obedecen al estómago y a otros órganos tangibles o no) es consciente de que habrá de pasar buena parte de su tiempo en soledad (falso) no mirándose el ombligo, pero casi.
No soy de esos hacedores que pronuncian puño en pecho “pinto como otros respiran” o “si no pinto, muero”. ¿Pintarías tú si te encontraras como el Charlton Heston de los setenta: único hombre vivo sobre la tierra? Claro que no. ¿O sí? Yo seguro que no pintaría si me quedara solo en el mundo, no al menos durante el primer trimestre (el tiempo que me llevara saquear la sede central de Winsor & Newton y okupar el estudio de Gerhard Richter)
Uno de los resultados más obvios de la vulgar artimaña es ese fenómeno social llamado “inauguración”. La inauguración, seamos francos, es una especie de auto homenaje (como lo son también las bodas y los bautizos, los cumpleaños, las comuniones, incluso los entierros para el desconsolado más cercano) que se organiza el artista para sí mismo, aparentado cuidadosamente que son otros los que lo hacen por ti, casi sin querer uno.
Ay, pero a mí me chiflan las inauguraciones. La moral se me sube, y el vino. Ya, ya, sé que la gente miente como bellaca en esas fiestas, pero lo hacen por ti y lo agradezco igual. Es mi día, mi noche, que espere tumbada la cruda realidad (ya la despertaré mañana, si me acuerdo)
A propósito de todo esto: hace unas semanas inauguré sin inauguración unas pinturas enormes y envolventes (envolventes digo pues envuelven paredes y techos) No hubo gran noche (sniff) no corrió el vino. No he tenido que reincidir en no ponerme corbata y colorete. El fruto de mi encierro de seis meses se ha mostrado sin titulares ni bulla y… cómo lo estoy saboreando...
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El techo secundario (donde ilumina de forma incorrecta la lámpara del hall del fantástico Suites 1478) contiene cientos de dibujos a modo de libreta de bocetos (Laboratorio de Ideas, 180x240 cms) donde los elementos que pueblan el conjunto Fantasía y Fuga del Jardín del Edén lucen crudos en esbozos simples de línea, entrelazados o superpuestos con notas y dedicatorias. (foto: Manolo Morales)
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¿Estoy haciendo sin quererlo una apoteosis al autohomenaje continuo? ¡No, por el amor de dos, no! Más bien al contrario, trato con esta perorata de reclamar para todo currante honesto el premio sereno, proporcionado. La reflexión y la crítica ponderada. El disfrute conjunto del trabajo de todos. Eso. Afortunado me siento.
martes, 31 de enero de 2017
Fantasía y Fuga del Jardín del Edén
Hip, hip, hoy hace cinco meses que anuncié en este blog (me lo anunciaba a mí mismo en realidad, como para creérmelo) el comienzo del mayor reto pictórico de mi vida. Cinco meses, ciento cincuenta días (*) ininterrumpidos de pringue del bueno.
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| Un pequeño fragmento sin acabar de los Lilim. |
Ha sido un tiempo apasionante, he aprendido como un cochino joven en su primer charco y ahora estoy más guarro, fuerte, feo, mejor. ¡He terminado, que venga el siguiente!
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| De este pedazo de pintura esbozada en el verano, nació una idea. |
Con los deberes hechos, siento el placentero mareo de haber llegado a un lugar desconocido por mí. Y es que veo las cinco gigantescas pinturas -32 metros cuadrados en total- que he perpetrado en este pedacito de vida, y tengo la inquietante sensación de que ha sido otro el hacedor de toda esta jarana de inseminaciones, ángeles caídos, demonios lenguado, cachorros de pelícano, muñecas desmembradas.
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| El café y la cerveza: grandes aliados (lo de los tropezones es un asunto personal) ¡Ah, de esta fosilización casera llegó otra idea! |
Aún no puedo enseñar nada, pero pronto -¿en marzo?- podremos verlo todos en el espacio para el que ha sido gestado.
(*) Si una vida es tan corta como dicen, podría asegurar que ciento cincuenta días pueden ser tan anchos como una niñez completa. Y como un verano en la infancia puede ser más largo que toda una vida, no me extrañaría que durante este tiempo me pasara como al astronauta que viajó en sueños a la velocidad de la luz, ralentizándose su tiempo mientras se embalaba el ajeno. Ya, ya, sé que esto no me ha sucedido a mí; habría notado algo en las caras y en las vidas de los amigos que han venido y se han ido para volver a venir. Pero sí estoy ya en disposición de asegurar que el tiempo se logra encoger o estirar casi a voluntad, y que las utilidades de esta habilidad no son nada despreciables.
Les contaré más, pero no ahora, que el tiempo vuela si lo nombro.
jueves, 1 de septiembre de 2016
La Gran Prueba
lunes, 16 de mayo de 2016
Miedo al desnudo
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| Su de Ella. |
Escribe Elizabeth:
"Imagina la escena aquel día en el estudio de Correggio, Blanche. El hombre señala con el pincel. Levánta el pezón, así. No, con la mano no. Solo con dos dedos. La mujer obedece y hace con su cuerpo lo que él dice (...)


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