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domingo, 22 de mayo de 2022

Revista de Occidente

 


Media vida tropezándome, aquí y allá, con la mítica portada de Revista de Occidente, y ahora una de mis fracciones mnémicas ocupa el centro de una de ellas. Se trata del número de mayo de 2022.

 



Dentro, acompañando el nutritivo material que desde siempre ofrece esta publicación, hay varias imágenes más, en blanco y negro, y salen de las manos del hombrecillo que suscribe. En esta entrada les muestro algunas de ellas.





 
Si no tienen cerca un kiosko que las ofrezca, en este enlace pueden adquirir la casi, casi centenaria publicación, fundada por José Ortega y Gasset en 1923:

https://ortegaygasset.edu/producto/revista-de-occidente-no-492-mayo-2022/

miércoles, 19 de agosto de 2020

Diario Plástico de una Pandemia.



Durante las primeras semanas de la pandemia y el encierro confitado aquel, me propusieron, desde el epicentro de la tormenta, la elaboración de una pintura que reflejara el espectáculo humano que nos disponíamos a vivir. No es ni será ese mi oficio; entretenido siempre como estoy en el limbo del tiempo -o eso quiero creer, iluso de mí-. 

Decidí entonces arrimarme a los creadores gráficos: transformé la gran tabla en una libreta de páginas desplegadas -150x200 cms. (x25, 30x40 cms.)- y empecé a rellenarlas como si de un diario de batallas se tratara. 



 

Reflejar el drama sin pasarme de dramático, satirizar sin excederme en la sátira, ilustrar sin caer en lo obvio, encriptar con metáforas descifrables... Cada celda busca su propia voz, mientras dialoga y se complica con las vecinas. A la vez, el conjunto debería funcionar como lo que es, una pintura: una simple y llana superficie bidimensional surcada de colores, de líneas y de formas.


Ahora, ya metidos en el último mes del verano del año de nuestra pandemia, toca "disfrutar", como cochinos embarrados, de la segunda parte de la pesadilla: el virus mata menos y, aunque saldremos pronto de ésta, aún nos dará el drama para otro gran multiceldas de 25 sátiras -que no haré- bien cargado de paranoia, nervios, ruina, polarización, culpa, oportunismo, bandos, odio, magia, miedo, muerte... 

Y vida, que como siempre, acabará saliendo para adelante, como hacen las cucarachas, los virus y los humanos.

Salud.





miércoles, 1 de abril de 2020

Aprendieron después a volar.

No he sido nunca hombre de caballos, ni mujer. De caballos. 
Tampoco este dibujo que empiezo terminará en caballo. 
Ni en caballa. 
La cabeza que le falta, y el pie, le robarán parte de lo que de caballo tiene, ganando en similar medida, lo que de caballero tendrá. 
Sí.




¿Lo ven? El Aprendieron después a volar acabó de esta florida manera y aunque no lo parezca, se trata de un retrato. Un retrato libre y un fragmento crucial en la biografía de Lluis, al que hace referencia este enigmático título: 


Aprendieron despúes a volar. Retrato de Lluis Serra.
120x160 cms.


pedrolezcanojaén

lunes, 22 de abril de 2019

Ladrón de Almas


Cumplidos los rezos, regreso al infierno con este "Ladrón de Almas" (2019. 120x100 cms), un autonitrato malintencionado con sonrisa falsa y alas a medio arrancar, a manos de un dios indignado:




Añado el regalo espontáneo del poeta:


La libertad es cualquier cosa,
acaso el orgasmo de ángeles excitados 
sobre nuestras cabezas.

Gaetano Longo.
.
Solo la noche nos abandona
de nosotros mismos.
Nos lanza a otros,
en busca de nuevos brazos.
Nos descubre, tal y como somos,
ante imágenes vírgenes
que cruzan nuestra soledad.

Solo la noche nos hace libre.
Nos hace ángeles de la oscuridad,
que sueñan con atravesar la luz
en el infinito de nuestros cuerpos.

© José A. Socorro-Noray





martes, 12 de febrero de 2019

Ascenso a Sedillot


¿Qué mira, que amarillo lleva en la mirada azul 
esa boca donde se descuelga un beso? Lola May.





Ascenso a Sedillot. 130x120 cms. 2017.

En Ascenso a Sedillot rescaté a la chica que quería ser donna de Rafael -es por eso que puse un pequeño unicornio en su regazo en aquel Con Escaleras al Mar-. 

Añadí también un cachorro de pelícano, ¿ven?, asoma ya su rosada cabeza; la menea catando tactos por entre los vaivenes esternocleicos de la rubia que quiso nacer cinco siglos antes.*



Detalle de Con Escaleras al Mar. 130x200 cms. 2017.

*Las dos pinturas se expusieron en la Galería de Arte Magda Lázaro dentro de la serie De Homine Oviparo a finales de 2017.



Con Escaleras al Mar. 130x200 cms. 2017.










martes, 9 de octubre de 2018

Yo también fui hecha con polvo.


A través de la red muestro lo que hago, como el avaro suelta sus monedas. Y no es por tacañería. Desde este taller al norte de la isla redonda, construyo criaturas para tocar. Con los ojos. La fotografía es buena, pero aún sigue siendo mucho lo que se pierde.


Andamiaje casero para sentarnos "sobre su cabeza"
En marcha estaba la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo.
(foto de Ana Lola Borreguero)

Diría que si es absurdo pintar para imitar a una fotografía,  deprimente sería que lo pintado pudiera ser perfectamente duplicado por otra.                              


Fragmento de la segunda versión de Yo también fui hecha con polvo, 280x200 cms.
La primera versión pinchar aquí.
(la foto de Manolo Morales)


¡Seguimos!

                                 
                                                                                                                                   pedrolezcanojaén

domingo, 10 de junio de 2018

Dysfunctional family on the rock


Dysfunctional family on the rock.
Técnica Mixta sobre tabla entelada. 170x200cms.
Noviembre-diciembre de 2017.


En un lugar impreciso de la gran tabla entelada, creció una mujer sin cabeza -sus piernas gustando desde el principio-. 

Carcajea ya antes de tener boca, por eso parece decapitada, más que inacabada. Nos quedamos así durante noches; finalmente, sería ella quien me lo fuera contando todo, sin boca en su cabeza de aire. 


Su abuelo, el de las tres manos -cinco, sin ojo atento; una sola, sin atención alguna; cuatro, la cifra exacta si conocemos los efectos del solapamiento- resultó ser mi tatarabuelo Jacques Fino; i
gnoro la razón por la que acabó con esa máscara sobre su frente rellena de láudano y de paja. Todos decían que la llevaba puesta el niño aupado a sus hombros, pero eso es absurdo y no les quise escuchar. 



      



Más tarde, abajo, apareció Vida, el inmortal gato muerto de mis amigos -tan breve y místico a sus cinco años- mutando en Virgen del Jilguero -composición triangular clásica- y enredado en dos pollos de pelícano, Jesús y Juan.




Madonna del cardellino, Rafael Sanzio,
hacia 1506, 107× 77cms.

Tras circulares titubeos y húmedos tormentos nocturnos, resolvimos –la chica sin cabeza y yo- recuperar a la hija de Lilith, con las obligadas alas de diabla, su cabeza preciosamente tocada de flores y la sonrisa de la chica de las piernas graciosas enredada en su pelo, a la que por cierto, acabaron por rebosarle pequeñas yemas de huevo confundidas por entre sus pezones -el rojo y el amarillo, la clara brillante, la piel casi rosada-. 


Aunque de una importancia trascendental es su presencia, no debería referir nada aquí sobre el putto con cabeza de pájaro y uñas en punta. Podría decirse que se limita a mirar la escena, pero me niego a engañar a nadie sin necesidad ni arrimarme a verdades no pertinentes. 


Sobre su pico y rodeado por un robusto marco de madera labrada, luce por su mitad inferior el Juegos de Matrimonio con Abuelo Barbado, aquella pequeña pintura que supuestamente perpetrara en 2014. 


Acaso fuera éste que sostiene el intrigante señor calvo, mi primer huevo, anterior incluso al sonado asunto Estanislao y la devenida orgía de yemas y de sangre del año siguiente en el pasillo de mi casa. 

Pero aquella fue otra historia.
                                                                                             pedrolezcanojaén

jueves, 8 de marzo de 2018

La Guarida del Perro Verde


Marcos Crespo escribe, tras una visita a mi cueva junto a nuestro amigo común Salva Santana, una crónica intencionadamente florida de mis desventuras cotidianas en el taller, estudio, cueva y guarida: 

(muy agradecido por tan elegante regalo)

Uno de mis primeros autoretratos involuntarios...
¡Hasta que Laura T. García Morales se dio cuenta!

En su guarida, creada entre espacios de claroscuros y lucernarios ventilados, se hayan los retazos pincelados de las instantáneas que su mente vomita en momentos de idílico baile con la ensoñación. 

Mantiene con sus “alelíes” y “testas preñadas”, un diálogo en su propio idioma inventado. El soliloquio lo mantiene atento, concentrado. De estancia en estancia, se han ido desparramando y anidando sus criaturas, para así poder vigilar sus idas y venidas. 
Semidistraído y un poco enloquecido, deambula por la guarida armado con un pincel en cada mano. Tras la sombra de larga envergadura, los dos fieles cancerberos le hacen de ayudas de cámara. 

Tristán y Laica.
Revisan y observan cada una de sus miradas, si el Perro Verde para o se queda absorto, ellos imitan y contemplan. Si el Perro Verde reanuda su deambular, ellos retoman la guardia y le hacen de séquito. Ahora está callado, ante el inmenso lienzo donde el hada de hermosa y ligera pose, se hace enorme y se va convirtiendo en carne, cincelada cada detalle a base de brocha y pincel. Sus guardias, rata en boca, le dejan ensimismarse y reposan en sus nichos, a la espera de la siguiente ronda. 

Mientras tanto, el diálogo en las otras salas se mantiene continuo. Traviesas, las criaturas de sus creaciones, interrogan al aíre, y le piden que lleve a sus oídos, sus susurros. Y esta, obediente, enzarza en el enmarañado hilo de sus pensamientos, las conversaciones y secretos de sus habitantes bi y tri dimensionales. 



Y el Perro Verde va de sala en sala siguiendo este hilo luminoso que su mente percibe, desarrollando las historias que se le insinúan en la caverna de su mente. Las historias son hilvanadas con los pinceles y trozos de maestría, que refrena como un domador ante las fieras, para que se plieguen a sus designios… siempre en precario equilibrio con la desbordante necesidad de plasmar mil ideas en un solo lienzo. 

Pero paso a paso, como si de una guerra damérica se tratara, avanzan sus pinceles sobre el lienzo y retienen el ímpetu de sus trazos. Y poco a poco, surge de blanco manchado, una serie de filigranas y márgenes. Sobre ellos, y en primer plano, las figuras de sus ensueños, de pesadillas, de vientos internos. Los cánones se rehacen para complacer a su ojo y las manos vuelan de arriba abajo, de abajo arriba, de izquierda a derecha y vuelta arriba… y sigue en el plano en donde no hay cortapisas , no hay fines. No hay más que vértigos y sueños. Y de esta manera, tanto los cancerberos como la guardiana de la guarida, observan en silencio al Perro Verde. 

Fragmento de Los Lilim, instalado en Suites 1478 (240x150 cms) que forma parte
de las cinco grandes pinturas de nombre Fantasía y Fuga del Jardín del Edén.

De sala en sala, de obra en obra, de esquina a esquina. Le velan el ensueño creativo para rescatarle en los momentos en que las voces se hacen llenas o se desvanecen en la noche. Esos son los momentos de actuación, en que, entre abrazos, lametazos y algún que otro coscorrón, reclaman la vuelta a la realidad terrena del hado volador del pintor. Y el diálogo queda pendiente, dentro de la Guarida del Perro Verde, para un nuevo llamamiento y un nuevo sueño que entrelazar con las urdimbres del lienzo. 

                                                                               Texto de Marcos Crespo.








lunes, 16 de mayo de 2016

Miedo al desnudo

Su de Ella, la pintura que da nombre y cartel a la exposición actualmente en el Centro de Artes Plásticas de Gran Canaria, no gusta a todo el mundo. Normal. Pero además ha sido causa de varias reclamaciones a la institución responsable, instándola a retirar no solo el lienzo y su banderola sino a su autor de todo lo que tenga que ver con la cultura o el arte.

Voy a responder dando voz a Elizabeth Costello (protagonista de la maravillosa novela de J.M. Coetzee) a través de la carta que ella escribe a su hermana Blanche, mujer reconvertida en monja inclemente en su misión en Zululandia, horrorizada ante los andares "desnudientos" de los nativos de la aldea. 


Su de Ella.

Escribe Elizabeth:  

"Imagina la escena aquel día en el estudio de Correggio, Blanche. El hombre señala con el pincel. Levánta el pezón, así. No, con la mano no. Solo con dos dedos. La mujer obedece y hace con su cuerpo lo que él dice (...)

La atmósfera del estudio se electriza, pero ¿con qué? ¿con energía eléctrica? ¿Están hormigueando los penes de todos esos hombres? Sin duda. Pero también hay otra cosa en el aire. Adoración. El pincel se detiene mientras adoran el misterio que se manifiesta ante ellos: la vida fluye en un chorro del cuerpo de una mujer (...)

Cuando María, bendita entre todas las mujeres, esboza su remota sonrisa angelical y levanta su dulce pezón rosado ante nuestra mirada, está llevando a cabo un acto de humanidad (...) 

Nada nos obliga a hacerlo. Pero lo hacemos, igualmente movidas por el desbordamiento, la efusión de nuestras humanidades: dejamos caer la ropa, nos descubrimos, descubrimos la vida y la belleza con la que estamos bendecidas. 

La belleza. Seguramente en Zululandia, donde tienes tanta abundancia de cuerpos desnudos que mirar, debes admitir, Blanche, que no hay nada más humanamente hermoso que los pechos de una mujer. Nada más humanamente hermoso, más humanamente misterioso que la razón por la cual los hombres quieren acariciar sin cesar, con pinceles, cinceles o manos, estas bolsas de grasa extrañamente curvadas y nada más humanamente atractivo que nuestra complicidad con su obsesión. 

Las humanidades nos enseñan humanidad. Tras la noche secular del cristianismo, las humanidades nos devolvieron nuestra belleza, nuestra belleza humana. Eso es lo que nos enseñan los griegos, Blanche. Piensa en ello."


Niña echándose a perder con la Maja Ovípara.

lunes, 9 de mayo de 2016

Lilí en Sandalias.

Me ha contado Kundera que hay más personas que gestos, y que nuestros gestos más personales son imitaciones de unos gestos que ya ensayaban los tatarabuelos de personas a las que ni conocemos. Que más repetidas aún son las ideas, por ser más escasas que los gestos, pero más abundantes que los miedos. 

Pero lo que no se repite nunca es un rostro, aunque arrugue la nariz, piense y tema como tantos otros en el pasado han arrugado la nariz, han pensado y han temido.


Lilí, en Sandalias. 130x130 cms. Teécnica Mixta sobre sí misma.

Lilí en Sandalias pertenece a la serie Su de Ellas, que permanecerá expuesta en el Centro de Artes Plásticas de Gran Canaria hasta el próximo 27 de mayo.

Más datos, pinchar aquí.



martes, 16 de febrero de 2016

La maja ovípara, y otras cuántas.


Compruebo mi cara de ogro, esa barba blanca con ceño arrejunto y pienso que tras quince meses de orgía, la pintura empieza a quemar y pide salir. Abril, abril... ¡y que lo veamos todos!



Intimidad en el estudio (con mi maja ovípara)

martes, 15 de diciembre de 2015

Razón de la Corbata



La Trastienda I 2009


No me gustan las corbatas, las pinto una y otra vez soportando el repelús, pero para mí, esas cosas fofas son alas de paloma muerta, fláccidas, resbaladizas, quita, quita.


Fragmento de un Homo Economicus.
(destruido preventivamente; ver en
Un Retrato Espeluznante en el Arcón.)  

Pero el tiempo pasa, uno acaba por madurar y aunque no amarraré mi cuello aunque me paguen, sí he acabado por comprender una verdad trascendental: las corbatas están ahí por algo, como los bigotes o las rodilleras.


Completo en Análisis Topográfico de un
Homo Economicus en Crisis Existencial.

Sí, sí, las corbatas están ahí ¡para ocultar a los botones! 


Fragmento de uno de mis Homo Economicus.

En efecto, es bien sabido que el botón es el espécimen más honesto de la zoología sastrera. El botón arriesga su fino cuello con la altruista misión de tejer lazos, sin que a ellos les vaya ni les venga. 



Fragmento, Homo Economicus.

Los botones unen con discreción, algo que el velcro logra solo con estruendo. 


Su función de hecho es sencilla y llana como la del panadero, y aun así asiste a banquetes y reuniones de ministros: intolerable.



La Trastienda II, 2009

El abuelo de una amiga le dijo una vez: “hay dos tipos de personas, las que figuran y las que trabajan; sé de las segundas, hay menos competencia”. 

Villano, refinado en el vestir.
Antes los malos iban a botón descubierto.
(de la serie Silent-es, 2013)

Y es que la corbata luce mientras ningunea al que trabaja, el botón; esa es la cruda realidad, por mucho brillo y esplendor con que lo haga. 




                                                                                                                             
                                                                                                                                     pedrolezcanojaén
















martes, 9 de junio de 2015

Su de Ellas



Me estoy regalando tiempo, las ideas y las imágenes se amontonan en mi cabeza, mucho más ágil y veloz que mis manos, (cotidiana frustración que tendré que aceptar).



Tallando el interior de mi tercera Ancha a tamaño natural.
(fragmento)


Simultaneo seis, ocho, diez cuerpos con sus pasados a cuesta, un pasado inventado, absolutamente real. A ellas no les importa mi falta de exclusividad y yo lo prefiero, la verdad, (en pintura soy un convencido polígamo, por el bien de la conservación de la especie, claro).



Fragmento de la segunda Ancha, casi terminada.


Ahora empiezo a verlo claro: estas oscuras criaturas, estas niñas viejas y mujeres anchas se agruparán dentro de unos meses en algo amorfo y extraño llamado Su de Ellas.

Sí, creo que sí, ¡seguimos…!



Comienzos de la tercera Ancha.

viernes, 17 de abril de 2015

Dama Desconocida


La Dama Desconocida vuelve al CICCA y, como en una especie de extraño sueño, esta cabeza que pinté durante el año 2012 preside desde ayer, y hasta el 26 de junio la tremenda antológica "Un Siglo de Pintura en Canarias", comisariada por Diana Fernández y dentro de la Colección Ramírez-Navarro.



La Dama Desconocida, de Fricciones.


¿Quién nos iba a decir a nosotros, a ti y a mí, durante aquel verano en el que sudamos juntos, que ibas a estar ahí, mirando de cerca las obras de los Manolo Millares, Juan Ismael, Pedro González, Rubén Darío Velazquez y tantos otros? Pues sí, cosa de locos. 



El coleccionista Rodolfo Ramírez, la comisaria Diana Fernández
y el director de la Fundación de La Caja, Fernando Fernández.



Bueno, ya basta de presumir, que me estoy dando asquito... 
¡Vayan a verla!

                                                                                                                                 

                                                                                                                                  pedrolezcanojaén
                                                                                                                 Foto de Juan Marqués Mayol (pintor enorme)