La noche del viernes, mi música añeja en el aire y la cerveza de trigo en su vaso helado, leí descalzo y con el debido desorden, los poemas tremendos de Evelyn de Lezcano.
Una poesía cargada de imágenes imposibles y negras, de tan claras, inevitables; escenas poderosas que se me aparecían sin llamar y para quedarse.
Por la mañana, preñado y sin resaca, dí a luz el dibujo que les enseño al final de esta entrada. ¿Parto o vómito? Tanto da.
Antes, la portada, y una muestra de la espléndida poesía contenida en "Hombre".
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"Hombre" se presenta en el Museo Domingo Rivero el jueves, día 27. (Evelyn me regaló el espacio de su portada para uno de mis dibujos.) |
Sentados donde todos esperamos partir,
bajo una marquesina lejos del cielo,
en un asiento que apenas se alza un palmo
de la tierra,
vimos contoneándose
las figuras monstruosas de un carnaval.
Mi cabeza en tu hombro,
la tuya, entre mis manos,
Laocoonte bicéfalo.
bajo una marquesina lejos del cielo,
en un asiento que apenas se alza un palmo
de la tierra,
vimos contoneándose
las figuras monstruosas de un carnaval.
Mi cabeza en tu hombro,
la tuya, entre mis manos,
Laocoonte bicéfalo.